miércoles, 11 de febrero de 2009

El Perro Pastor Garafiano

El Pastor Garafiano de origen Canario (Isla de La Palma) causa admiración  por su carácter dócil, seguro de sí mismo y gran belleza.  Destaca  en el pastoreo siendo esta su aptitud principal pero también se aprecian habilidades en cualquier otro tipo de actividades  como el deporte, guarda y compañía, gracias a su gran inteligencia y agilidad. Es un perro amable y alegre, de apariencia tranquila y reposada se muestra muy activo a la hora de trabajar, siempre atento a las órdenes de su dueño y gran capacidad de resolución ante cualquier problema.


Eran utilizados por los pastores, antes de la conquista de la Isla como colaborador y compañero indispensable para poder recorrer con sus rebaños las costas, cumbres y barrancos de la Isla y eran llamados “perros lobos”.  Dicho por varios pastores palmeros, la razón de utilizar estos perros estriba en que es capaz de subir, bajar, trepar, escalar riscos y pasar por lugares donde a una persona se le haría casi imposible, debido a la complicada orografía que presenta la Isla e igualmente es capaz de soportar las variaciones climáticas típicas del litoral insular. Su función es la de reunir el rebaño allí donde el pastor quiere que esté, llevar las cabras al lugar deseado, vigilar que ninguna se escape  e incluso sustituir al pastor cuando él tiene que ausentarse.

El Pastor Garafiano, raza actualmente reconocida como autóctona, sufrió un proceso de degeneración a consecuencia de su cruzamiento con perros llegados en la segunda mitad del siglo XX, Los perros resultantes de estos cruces eran más agresivos y los pastores se quejaban de que no “eran como antes y que tenían un comportamiento más duro con el ganado”.


Posteriormente se creó un grupo de trabajo presidido por Don Antonio Manuel Díaz Rodríguez y una Asociación legalmente constituida que evitaron la temida extinción de la raza. Empezaron un arduo y duro trabajo de recuperación de la antigua raza canina, de cuyas características morfológicas y funcionales se poseía intacta constancia. Se dibuja un plan de actuación inmediata estructurada de la siguiente forma:

-       Realización de encuestas a los antiguos pastores y ganaderos para recopilar datos concretos.

-     Confección de un pre-estándar racial, basado en los conocimientos que tenían los componentes del grupo y de los resultados de las encuestas.

-        Confección de un censo para conocer los perros existentes en la isla con una aproximación al estándar y estudiar la posibilidad de recuperación de la raza para poder continuar con el proyecto.

-        Dar a la raza una denominación propia y diferenciadora.

-       Formar y mantener un grupo de reproductor a partir de los mejores ejemplares existentes y contando con la colaboración de sus respectivos propietarios.

-       Distribuir cachorros sin ánimos de lucro, pero siempre exigiendo a los nuevos propietarios su colaboración en la difusión del conocimiento de la raza, presentarlos a las exposiciones y tener un riguroso control  a la hora de criar.

-    Divulgar el conocimiento de la raza llevándolos a las muestras y exposiciones y utilizando medios de comunicación social.

-    Constituirse en Asociación legal para el reconocimiento formal de la raza.

Se estuvo recorriendo la isla por un periodo de tiempo, tomando fotos, medidas y recopilando la mayor información posible en  todos los rincones donde se tuviera referencia de la presencia de algunos de estos perros. El resultado fue positivo, se registraron y se asignó número a 72 perros de los cuales solo 8 respondían al estándar sin signo alguno de cruce con otras razas y solo 4 de estos pudieron ser utilizados para la reproducción.

A la vista de tan buen resultado se decide dar continuidad  a la labor ya emprendida y comienza su camino el “GRUPO DE TRABAJO PARA LA RECUPERACIÓN DEL PERRO PASTOR GARAFIANO”. Se decide que la denominación popular “perro lobo” causa confusión, al no diferenciar la raza de las demás del tipo lupoide que existen y entonces se elige el nombre de “PASTOR GARAFIANO” por pertenecer la raza al grupo de perros de pastoreo y por ser del municipio de Garafía, lugar donde se encontraban y procedían en el pasado los más puros y hermosos ejemplares.

En el año 2004, se alcanza el fin principal de la Asociación, después de lograda la recuperación de la raza y el inicial reconocimiento como autóctona española por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación : Su reconocimiento formal por la Real Sociedad Canina de España, organismo integrado en la Federación Cinológica Internacional que se encarga de llevar los registros de las diferentes razas,  autorizar y organizar las exposiciones y concursos oficiales y designar a los jueces especialistas que han de intervenir en los mismos.

Ya logrados muchos de los objetivos anteriormente indicados, la labor no ha concluido, se precisa continuidad para reforzar y extender la raza además de cuidar con esmero su genética.

El Pastor Garafiano es un perro equilibrado y muy sociable, muestra docilidad y obediencia, poseen un alto instinto de protección, gran apego a su dueño, muchos deseos de trabajar y una facilidad de aprendizaje impresionante.

Como todos los perros tienen necesidades básicas como lo son la disciplina, el adiestramiento, cuidados, cariño y lograr un feliz crecimiento y una buena convivencia dentro del núcleo familiar.

Por ser una raza de tamaño medio – grande, necesitan un sitio amplio y ejercicio, es adaptable para obediencia, rastreo, defensa y protección, salvamento, rescate y cabe destacar el buen papel que está desempeñando en el agility, especialmente Lola de Taburiente, propietario José Medina (Barcelona), adiestrador canino en positivo y delegado y gran colaborador de la Asociación del perro del pastor garafiano en Catalunya, quien practica el agility desde más de 12 años, nos cuenta como Lola le ha dado muchas satisfacciones en este deporte participando en estos últimos 3 años en la Final del campeonato de España, además de ser proclamada en el año 2006 CAMPEONA DE ESPAÑA EN BELLEZA.


Estándar racial del perro Pastor Garafiano.

Origen: Isla de La Palma, Canarias, España.

Clasificación: Grupo I Perros de pastor y boyeros (excepto boyeros suizos)

Sección I Perros de pastor.

Aspecto general:

Lupoide, mediolíneo o moderadamente longilíneo, eumétrico, de tamaño mediano a grande, grupa ligeramente más alta que la cruz, cuello más bien corto y cabeza pequeña con relación al cuerpo. Une a su aspecto primitivo una gran belleza, sobre todo en los ejemplares de pelo suave y largo, que causan admiración y compiten en estima con las razas más solicitadas.

Temperamento y comportamiento:

Carácter dócil, seguro de sí mismo. Su aptitud principal es el pastoreo, lo que aprende fácilmente si se encuentra en el medio adecuado. De gran inteligencia, temperamento sumiso y deseoso de complacer a su amo, asimila y destaca en cualquier tipo de actividad para la que se le adiestre, sea esta de servicio, deporte o guarda. Suele recibir a su dueño o extraños que le acompañen con una actitud típica:  ladridos sueltos al tiempo que mueve la cola, pliega las orejas y gira ligeramente la cabeza con la boca ligeramente abierta,  de forma que parece sonreír. Por su carácter y belleza es además un excelente perro de lujo y compañía.

Pesos y medidas:

En ejemplares bien cuidados, el peso en los machos oscila entre los 28 y 40 kilos y en las hembras entre 24 y 30 kilos. La altura en la cruz es, en los machos de 57 a 65 centímetros, y en las hembras de 55a 63. En la grupa siempre de 1 a 3 centímetros más. Pueden encontrarse ejemplares de superiores o ligeramente inferiores pesos y medidas, dependiendo de los cuidados recibidos durante su desarrollo. 

Cabeza:

Cónica y pequeña con relación al cuerpo. Frente ligeramente abombada, sienes planas, lo que resalta por la implantación algo trasera y separada de las orejas. Estas pueden presentarse partidas o cortas y enhiestas, en ambos casos con tendencia a plegarlas en actitud amistosa al menor estímulo.  Ojos oblicuos de color castaño algo próximos y de mirada vivaz, de contorno elipsoide, párpados pigmentados, órbitas poco sobresalientes y cuencas escasamente deprimidas. Hocico firme, de dorso recto, adelgazándose gradualmente hacia la trufa, siendo esta siempre de color negro. Las mejillas, de tamaño mediano, están siempre pobladas de pelo liso. Los labios son breves y recogidos. El mentón poco marcado. Mordida en pinza. Stop suave y poco pronunciado.

Cuello:

Corto, con el borde superior bien musculado, muy poblado de pelo en su totalidad, especialmente en la garganta, sin presentar papada.

Tronco:

 El diámetro dorso-esternal es amplio, con costillares un poco arqueados, dándole apariencia atlética y de gran capacidad torácica. La cruz es musculosa, estando en un plano ligeramente inferior al de la grupa, lo que da lugar a una línea dorso-lumbar recta y levemente ascendente hacia la zona sacra. Lomo bien musculado. La punta del anca, al igual que la de la nalga, no sobresalen excesivamente, conformando una cadera de contorno suaves. Los flancos, cortos y ligeramente musculados, están bien marcados.  Vientre reco-gido e ingle profunda. El aparato genital es proporcional al resto del cuerpo.

Extremidades:

Las anteriores presentan una espalda larga y musculosa, al igual que el brazo que es oblicuo, siendo las articulaciones del hombro y del codo muy fuertes. Desde cualquier perspectiva el antebrazo es perpendicular al suelo. El carpo sigue la línea vertical del ante-brazo y el metacarpo está muy poco inclinado hacia adelante. La mano es ovalada, con dedos apretados, uñas fuertes y bien pigmentadas al igual que las almohadillas plantares. En las posteriores, el muslo es ancho y bien musculado, presentando una nalga algo convexa. La rodilla está situada en la línea imaginaria que uniría la punta del anca verticalmente con el suelo. La pierna es larga y musculosa, presentando un corvejón ancho y bien tenso.

El metatarso es robusto, enjuto y perfectamente aplomado, terminado el pie, al igual que en las extremidades anteriores, en su característico “pie de liebre”. Pueden presentarse o no espolones, flotantes o implantados, en muchos casos dobles.

Capa: Leonada o alobada, en sus diferentes matices. Los leonados muy claros se confunden con el color barquillo. Excepcionalmente se puede presentar algún ejemplar melánico. Los cachorros nacen pardos, más claros u oscuros, color que cambia en su primera muda. En algunos aparecen pelos o pequeñas manchas blancas en el pecho, dedos o punta de la cola, que pueden desaparecer al crecer.

Pelo:

Abundante, más o menos largo, lo que le permite protegerse del frío y la lluvia. De textura suave en unos casos y en otros algo áspero, se le acumula principalmente en la base de las orejas, cuello, faldones, arista posterior de las patas delanteras y entre los dedos. Liso siempre en el hocico, frente, parte anterior de las patas delanteras y en las tra-seras del corvejón hacia abajo.

Cola:

Muy poblada, en sable o ligeramente enroscada, pero nunca sobre el lomo. Su longitud no suele rebasar el corvejón.

Faltas leves:

Cualquier desviación de los criterios mencionados se considera como falta y la gravedad de esta se estima según su grado.

Faltas graves:

Aplomos incorrectos. Vientre colgante o excesivamente recogido. Línea dorso-lumbar manifiestamente ensillada.

Faltas eliminatorias:

Trufa marrón o despigmentada. Orejas totalmente caídas. Albinismo. Carácter desequilibrado. Prognatismo o enognatismo.

Asociación Española del Perro Pastor Garafiano
Más Información en:www.garafiano.com

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